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NOTICIA

OPINIÓN ¿Por qué las farmacias son establecimientos de interés público? (Pilar García Ruiz, presidenta del COF Navarra) (13/Octubre/2011)
Sin todavía conocer el futuro inmediato que espera a las farmacias navarras, pendientes de las decisiones que tome el departamento de Salud, Pilar García, presidenta del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Navarra, reflexiona sobre la razón de ser de estos establecimientos y su papel en el sistema sanitario. (Publicado en Diario de Navarra, jueves 13 de octubre)

Comencemos por el principio. Definición legal de oficina de farmacia: “Establecimiento privado de interés público”. ¿Por qué estos establecimientos son de interés público?

Pues bien, cuando se procedió a organizar el Sistema Nacional de Salud y ver qué tipo de prestaciones y en qué condiciones se daban a los ciudadanos, se tomaron una serie de decisiones al respecto entre las que se incluían la asistencia hospitalaria, la asistencia ambulatoria…y la prestación farmacéutica ambulatoria.

Para dar esos servicios al ciudadano se optó mayoritariamente porque la administración montase una serie de instalaciones propias y así surgieron los centros de salud o los hospitales. Sin embargo, la Administración no montó ninguna instalación con la que dar a los ciudadanos la prestación farmacéutica ambulatoria pública, sino que optó por concertar este servicio con las oficinas de farmacia.

El por qué se hizo esto así cabría preguntárselo a quienes en el momento tomaron la decisión, pero no es muy aventurado suponer que se hizo fundamentalmente en base a dos razones. Por una parte, se conseguía una mayor capilaridad del sistema y así todos los usuarios tenían una farmacia próxima a su domicilio y, por otra parte, el sistema salía más barato a las arcas públicas.

Si estos establecimientos iban a ser los encargados de llevar a cabo la prestación farmacéutica pública, tenía que ser bajo unas reglas. Y así las farmacias pasaron a funcionar como concesiones administrativas que deben cumplir una serie de requisitos no solamente para instalarse, sino a lo largo de toda su existencia y que, como es lógico, también son inspeccionadas por las autoridades sanitarias para vigilar que los cumplen y que todas sus actuaciones tanto sanitarias como burocráticas se rigen bajo las normas que les vienen impuestas por la propia Administración. Como de todos es sabido también se regula el precio del medicamento y las prácticas comerciales que pueden realizar (por ejemplo nuestros proveedores no nos pueden hacer los descuentos que quieren, sino los que la ley les permite).

Los farmacéuticos para poder ejercer nuestra actividad, de forma que les podamos dar a los ciudadanos una prestación farmacéutica ambulatoria como se merecen, tenemos que tener un stock suficiente en nuestras farmacias que tiene que ser renovado diariamente.

Llegados a este punto, creo que ya tenemos todos claro que las farmacias son parte del sistema público de salud, por lo que se entiende fácilmente que las condiciones en las que efectuamos la dispensación de los medicamentos prescritos por los facultativos del sistema estén reguladas por imperativo legal (Ley de Atención Farmacéutica 12/2000) según el Acuerdo Marco que a tal efecto tenemos suscrito con el Departamento de Salud.

Según dicho acuerdo todos los medicamentos que dispensamos en un mes, los cobramos entre el 20 y el 25 del mes siguiente, por lo que haciendo una media el pago se produce entre 35 y 40 días después de prestado el servicio.

Con este breve repaso a la historia reciente de las farmacias y a su funcionamiento, quiero dejar claras dos conclusiones:

1ª Cuando recibimos el pago de los medicamentos dispensados en nuestras farmacias, estamos recibiendo el pago de nuestro salario como cualquier otro profesional sanitario que trabaja para el Servicio Navarro de Salud.

2ª Antes de pensar en demorar el pago de esos medicamentos al farmacéutico, se debe pensar en que el farmacéutico dedica la mayor parte de ese pago a poder adquirir nuevos medicamentos para renovar sus existencias y poder así seguir prestando la asistencia farmacéutica ambulatoria a los ciudadanos.

Me gustaría pensar que las farmacias vamos a seguir cobrando las recetas que dispensamos en el tiempo y forma que tenemos establecidos. Así podremos cumplir con el pago a nuestros almacenes de distribución y éstos a su vez podrán pagar a los laboratorios: será la forma en que este servicio básico que forma parte del estado de bienestar no se vea deteriorado.

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