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El 40% de los pacientes anticoagulados teme sufrir una hemorragia o un ictus y uno de cada tres ve negativo su futuro (26/Junio/2013)
Son datos revelados por el 'Estudio del Perfil Sociosanitario del Paciente Anticoagulado en España', realizado por la Federación Española de Asociaciones de Anticoagulados (FEASAN).

La investigación, basada en 388 encuestas a pacientes realizadas en 31 centros de 9 provincias, recoge las percepciones de los propios pacientes anticoagulados sobre su tratamiento y calidad de vida y sobre sus necesidades actuales. En este sentido, ha mostrado que el control del nivel de la coagulación ocupa un lugar primordial en la vida de estos pacientes, más difícil de conseguir cuanta más edad tienen.

En los últimos años se han disparado hasta niveles casi epidémicos los factores de riesgo cardiovascular, en especial la diabetes y la obesidad, que junto con la hipertensión, son los principales factores determinantes para la fibrilación auricular y el ictus. Este hecho, unido al aumento de la esperanza de vida y a que la supervivencia tras un evento cardiaco es ahora mucho mayor que hace años, ha provocado que se amplíe considerablemente la horquilla de edad de los pacientes que toman anticoagulantes por fibrilación auricular, una patología cuya prevalencia está aumentando. Así, un 25% de los anticoagulados tiene menos de 65 años y el 41% tiene más de 75 años.

Además, el 55% de las personas en tratamiento con anticoagulantes padece fibrilación auricular no valvular; un 23% adicional tiene prótesis valvular o valvulopatía, y el 16% ha sufrido una embolia pulmonar o trombosis venosa. Además, casi el 87% son pacientes pluripatológicos.

De hecho, según se desprende del estudio, el 88% de los pacientes toma acenocumarol ('Sintrom') y, a pesar de que está satisfecho con el tratamiento que recibe, el 12% manifiesta dificultades para la realización de los controles periódicos.

Los pacientes con tratamiento anticoagulante clásico tienen que desplazarse al menos mensualmente a su centro de salud para hacerse controles periódicos de su nivel de coagulación, lo que les ocupa toda la mañana y, a veces, un día completo si tienen que volver por la tarde a recoger los resultados de las pruebas.

Por ello, desde FEASAN se ha solicitado igualdad de oportunidades en todas las comunidades autónomas para poder acceder al tratamiento personalizado en función de su perfil clínico y necesidades. El estudio ha evidenciado como mínimo tres grupos de pacientes con perfiles diferentes. Los pacientes junto con el médico, deberían poder decidir cuál es el tratamiento que mejor se adapta a sus necesidades y autogestionar su salud.

Además, hasta un 7,5% de los pacientes ha sufrido una hemorragia o una trombosis en los últimos seis meses, aunque en realidad en torno al 66% de los enfermos que está tomando un tratamiento anticoagulante está bien controlado. Cuando un paciente se sale de los rangos recomendados hay que preguntarse si ha tomado bien la medicación o si ha tomado algún fármaco o alimento que interfiera. Sin embargo, a menudo no se encuentra una causa que lo justifique, ya que hay un porcentaje de pacientes que a pesar de seguir bien las pautas no consigue mantenerse en rango durante un mínimo aceptable de controles. En la actualidad se considera que un paciente está bien controlado cuando en el 70% de los análisis tiene los niveles en rango. Para que puedan prescribirse los nuevos anticoagulantes es necesario que el paciente haya estado fuera de rango al menos tres meses, lo que supone un riesgo altísimo, en opinión de los especialistas.

A pesar de todo, el 96,4% de los anticoagulados se siente bien atendido por los servicios sociosanitarios, aunque el 35% expresa que le gustaría tener más información sobre su tratamiento. Por desgracia, tal y como están las consultas hoy en día, el profesional sanitario apenas tiene tiempo para la formación del paciente.

Por último, en cuanto a su calidad de vida, el 45% de los encuestados declara que la enfermedad que provocó la prescripción del tratamiento anticoagulante ha empeorado: el 70% se cansa al caminar rápido, el 37% declara que tiene dificultad para realizar cosas y el 20% ha visto afectadas sus relaciones sexuales.


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